“El beso” de Gustav Klimt: el mito de Apolo y Dafne.

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Gustav Klimt. Cupula de hojas de laurel doradas del edificio de la Secession en Viena.

Este año se cumple el centenario de la muerte de Gustav Klimt (1862-1918) y de otros arquitectos o artistas austríacos importantes como Otto Wagner (1841-1918), Koloman Moser (1868-1918) y Egon Schiele (1890-1918). Dedicamos esta entrada del blog a la obra cumbre de Gustav Klimt, “El beso”.

El beso (los amantes) (1908) de Gustav Klimt  es un lienzo que permite muchas interpretaciones. Aquí presentamos una teoría sencilla basada en un análisis de los detalles específicos del cuadro, examinado a la luz de una tradición iconográfica clásica. El método que usaremos para exponer la teoría será confrontar imágenes de “El beso” con otras representaciones históricas de la fábula de Apolo y Dafne.

Las  metamorfosis de Ovidio, Libro I, la historia del encuentro entre Apolo y Dafne.

Resumidamente, en la mitología Apolo se ha reído de la habilidad de Eros con el arco y para vengarse Eros dispara una flecha de amor a Apolo y otra de desamor a Dafne. Apolo intenta convencer a Dafne mientras la persigue por el bosque. Cuando está a punto de alcanzarla, Dafne pide ayuda a su padre, el rio Peneo (o a su madre la diosa Gea –tierra- según las versiones) para que la transforme en un laurel y así desembarazarse de Apolo. Entonces sucede la transformación de los cabellos en hojas, los brazos en ramas y los pies en raíces, siendo estos absorbidos por Gea.

 

2. - Fresco de una casa de Pompeya S. I dc, 70-79. Nápoles Museo arqueológico nacional.
Apollo e Dafne. Fresco de una casa de Pompeya. I dc., 62-79. Napoles. Museo Arqueológico Nacional.
Der Kuss
Las ramas del laurel surgen de la base del tronco.

Normalmente las obras de arte describen el momento en que Apolo alcanza a Dafne y esta se convierte en laurel, mostrando al mismo tiempo la acción persecutoria y la metamorfosis vegetal de Dafne, con ramas que crecen de sus brazos. Tenemos bellísimas manifestaciones del período del renacimiento. Como es normal, Apolo se caracteriza por llevar en honor de Dafne una corona de laurel.

 

 

4. Miniatura de Apolo y Dafne. Herzog-August Bibliotheke. Wolfenbüttel. 1500 ca
Liberale da Verona. Miniatura. Herzog-August Bibliotheke. Wolfenbüttel.
Der Kuss
Apolo lleva corona.

En el momento de la transformación de sus pies en raíces se observa en algunas obras, como en la inconmensurable escultura de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), que los dedos de los pies de Dafne se alargan atraídos por la fuerza de la madre Tierra.

 

6 pié 1

 7    Der Kuss

 

En la obra de Ovidio hay un párrafo magnífico que describe el momento en que finalmente Apolo abraza y besa a Dafne, a pesar del hecho de que ya ha adquirido las formas del laurel e, incluso Apolo siente todavía el latido de su corazón. Carel van Mander (1548-1606) representó de un modo muy audaz este momento de la fábula en 1588. El texto de Ovidio dice exactamente:

“Apenas la plegaria acabó un entumecimiento pesado ocupa su organismo,
se ciñe de una tenue corteza su blando tórax,
en fronda sus pelos, en ramas sus brazos crecen,
el pie, hace poco tan veloz, con morosas raíces se prende,
su cara copa posee: permanece su nitor (belleza) solo en ella.
A ésta también Febo la ama, y puesta en su madero su diestra
siente todavía trepidar bajo la nueva corteza su pecho,
y estrechando con sus brazos esas ramas, como a miembros,
besos da al leño; rehúye, aun así, sus besos el leño.”

 [Ovidio, Las metamorfosis, Libro I].

 

9. Carel van Mander (1588ca) Apolo y Dafne. Galleria degli Uffizi. Florencia.
Carel Van Mander. “Apolo e Dafne” Galeria degli Uffizi, Florencia.

En definitiva, Apolo consigue besar la madera del laurel, que rechaza los besos. En este momento Ovidio dice que la cabeza de Dafne es cómo la copa de un árbol pero aún conserva su belleza. Y la bella Dafne de Klimt tiene hojas, flores y frutos de laurel (probablemente de Dafne odora aureomarginata) en su cabeza en forma redonda. Si observamos el cuerpo y los brazos de ella vemos que muestran la rigidez de la transformación vegetal y de sus pies, como en la historia clásica de la fábula, surgen ramas de laurel. Ovidio también dice que Dafne  lleva los brazos “desnudos en más de media parte de sus hombros”.

 

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“Besos da al leño; rehuye aún así, sus besos el leño”.

Ahora contemplamos El beso (los amantes), de Gustav Klimt con mayor emoción si cabe porque después de esta interpretación, entendemos que la obra de arte es más bella. En cierto sentido, sabiendo lo que representa, es más verdadera. El beso de Klimt es el beso que Apolo da a Dafne. Esta interpretación sitúa a Klimt (¡como si hiciera falta!) entre los grandes de la historia del arte. No hay que tener ningún reparo en poner “El beso” de Klimt junto a la escultura de Bernini, al contrario, pues ambas obras comparten una misma tradición basada en la mitología, salvando todas las distancias que se quiera. Lo que ha ocurrido es que históricamente la representación del acto del beso ha sido la excepción.

 

Der Kuss
Der Kuss. Öl auf Leinwand. 1907/08. Österreichische Galerie Belvedere, Wien, Österreich. The kiss. Oil on Canvas. 1907/08.

La aureola dorada significa, en este contexto, la irradiación de Apolo que no en vano es el Dios del Sol. Por cierto, ¿no era Gustav Klimt un pintor simbolista?

 

12 Klimt. Ver Sacrum, T. I, 1898, heft 3
Gustav Klimt, “letra D”, Ver Sacrum T. I, heft 3, 1898.

Ahora transcribimos unas palabras  del Historiador del Arte Ernst Gombrich sobre la investigación iconográfica que vienen al caso:

“Igual que ocurre en los demás trabajos de investigación histórica detectivesca, para resolver los rompecabezas iconográficos hace falta suerte además de cierto bagaje de conocimientos básicos. Pero si esa suerte se tiene, los resultados de la iconografía pueden a veces alcanzar las cotas de exactitud exigibles a una prueba. Si se puede hacer corresponder una ilustración compleja con un texto que dé cuenta de sus principales rasgos, puede decirse que el iconógrafo ha demostrado lo que pretendía. Si existe una serie completa de tales ilustraciones que se corresponde con una serie análoga en el texto, la posibilidad de que esta correspondencia se deba al azar es verdaderamente remota”. [E. H. GOMBRICH, Imágenes simbólicas, Madrid: Alianza Editorial, 1983, p. 17].

¿Donde ha residido la suerte en este caso? En la relación, por semejanzas de estilo, que el autor de estas líneas  estableció en el curso de una investigación entre una figura del friso de la tienda de Jacob & Josef Kohn -fabricante de mueble de Viena- en París, con una ilustración de Charles Rennie Mackintosh, artista escocés con estrechos vínculos con la vanguardia vienesa, entre ellos Koloman Moser, posible autor del friso de la tienda de Kohn en París.

Reproducimos a continuación las dos imágenes. Suerte es que en la de Mackintosh, también un beso del laurel, hay una frase en la parte superior que corresponde al texto final de la fábula de Apolo y Dafne relatada por Ovidio. Y un beso conduce a otro beso.

Para poder comparar reproducimos el episodio final de la fábula en inglés:

“Phoebus admired and loved the graceful tree, (For still, though changed, her slender form remained) and with his right hand lingering on the trunk he felt her bosom throbbing in the bark. He clung to trunk and branch as though to twine. His form with hers, and fondly kissed the wood that shrank from every kiss. And thus the God; “Although thou canst not be my bride, thou shalt be called my chosen tree, and thy green leaves, O Laurel! shall forever crown my brows, be wreathed around my quiver and my lyre; the Roman heroes shall be crowned with thee, as long processions climb the Capitol and chanting throngs proclaim their victories”. Ovid, Metamorphoses.

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El comentario de estas imágenes excede el cometido de una entrada en un blog como este (véase la bibliografía). Ahora bien, no podemos dejar de lanzar esta pregunta: ¿no serán Charles y Margaret MacDonald Mackintosh los auténticos protagonistas de “El beso” de Gustav Klimt? Klimt y Mackintosh eran amigos y se admiraban.

Coda
Detalle del friso de la tienda de Kohn en París (izquierda), archivo del autor.  Ilustración de Mackintosh con texto de Ovidio. Fuente: Hunterian Museum and Art Gallery (University of Glasgow).

 

BIBLIOGRAFÍA:

Julio VIVES CHILLIDA, El beso (los enamorados) de Gustav Klimt. Un ensayo de iconografía, Editorial Lulu.com (print on demand), 2008, 144 pp.  ISBN  978-1-4092-0530-2.

— “El significado iconográfico de “El beso (los enamorados)” de Gustav Klimt”, comunicación al I Coup de Fouet International Art Nouveau congress, Barcelona, junio de 2013. Ebook (Publications de la Universitat de Barcelona), 2015.

— El beso (los amantes) de Gustav Klimt.

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