Conociendo las posibilidades de la técnica del curvado, en un contexto económico y cultural favorable, algunos empresarios valencianos acumularon capital y establecieron fábricas de mueble curvado, de tamaño medio, en las que trabajaban entre 50 y 500 trabajadores. El que podríamos decir que fue el pionero por excelencia fue José Trobat y Serra, el primero que consiguió una patente con alguna dosis de originalidad en 1880.

El Almanaque Las provincias de 1884, cuando hace un repaso de la Exposición regional valenciana de 1883, se refiere en unos párrafos a los “Muebles de madera doblada de Trobat y Cía.” con las siguientes precisas y elogiosas palabras que conviene reproducir en su integridad pues reflejan no sólo el valor de la nueva industria sino también el cambio que se va a producir en los usos sociales del mueble y la expansión de su consumo en las últimas décadas del siglo XIX:
“La Exposición regional ha producido el excelente resultado de llamar la atención sobre algunas industrias nuevas en Valencia: entre ellas es quizás la principal la fábrica de muebles de madera doblada del Sr. Trobat, que apenas cuenta tres años de existencia, y compite ya con la industria extranjera.
La idea de esta fabricación nació en vista del gran consumo que entre nosotros se hacía de sillas y muebles de Thonet, de Viena, y otros sistemas. Estas fábricas, que cuentan una existencia de muchos años, han inundado con sus productos los mercados de Europa.
El Sr. Trobat comprendió la importancia que podía alcanzar en Valencia una industria de esa naturaleza, y dedicó sus esfuerzos al estudio de las innumerables aplicaciones que se podían dar á la madera con la base de las hechuras curvas, y atendiendo á la solidez de los trabajos de madera doblada en sus múltiples formas. El Sr. Trobat no ha sido un mero copiador de los productos de Viena. Ha ideado nuevas combinaciones, resultando así objetos de elegantes formas, lijeros de peso, sólidos en cuanto cabe imaginar y al alcance de todas las posiciones.
Bajo este aspecto, la fábrica del Sr. Trobat ha producido una verdadera revolución en el mercado. Antes las sillas de Victoria más o menos finas y legítimas, las de nogal pulimentado con asientos de blanca o pintada enea, eran muebles de uso corriente en ciertas clases de la sociedad, y considerando el mueble en su aspecto económico, era un verdadero lujo. Hoy, gracias al nuevo procedimiento Valenciano, las sillas de Victoria y similares van desapareciendo, ó bien son aceptadas entre las clases más modestas, aquellas que antes sólo podían alcanzar sillas rústicas y pesadas. Como es consiguiente, la silla Trobat ha reemplazado á la silla de enea, compitiendo en lujo, en economía, dada su duración, y en otros aspectos. Este problema industrial es importante. Un buen mueble de madera fina y pulimentada y de forma elegante, crea hábitos de órden y aseo en las casas donde se halla colocado, entrando por mucho en la educación doméstica, que se refleja en la social, enseñando tanto como el trato de gentes y los libros.
De esto, que no es paradoja, podemos deducir, en honor del Sr. Trobat, que el constante favor que le dispensa el público, hasta el extremo de no poder dar abasto en los pedidos, está justificado ante la evolución que se observa en el mobiliario que usan todas las clases sociales.
La fábrica de que nos ocupamos, situada en la calle de Isabel la Católica, en el barrio de Colon, cuenta cerca de ciento cincuenta operarios, ayudados por escogidas máquinas y herramientas, lo más moderno y perfeccionado que se conoce en la mecánica aplicada a á la industria de maderas volteadas. La planta baja de los talleres ocupa una superficie de 24.000 palmos superficiales con pisos altos, que suponen otro tanto.
Por último, la fábrica sigue introduciendo mejoras y aplicando nuevos procedimientos. En la próxima Exposición presentará nuevos modelos. Por hoy terminaremos, diciendo que en los certámenes industriales celebrados en Valencia en los años 1881 y 1882, alcanzó dos medallas de plata, y otro premio de primera clase en la Exposición de Villanueva y Geltrú en el último año. No se han dado todavía los premios de la Exposición Regional, pero es seguro que en ella obtendrá distinción muy honorífica esta fabricación, que atestigua de una manera brillante los adelantos de la industria valenciana”.
En efecto, en los estudios sobre la historia de la economía y la industrialización en Valencia se destaca la influencia que tuvo en el último tercio del siglo XIX el conocimiento de las técnicas de mueble curvado en el desarrollo de la industrialización de este sector del mueble, en el que había predominado hasta finales del XIX el taller artesanal. Esto significa que podía ensayarse una vía digamos autóctona -o endógena- de desarrollo cosa que es lo que intentó, a la larga sin éxito, José Trobat. En nuestra opinión, puso las bases técnicas con intención de innovar sin apreciar que el influjo de las importaciones, en particular de muebles de Fischel, acabaría mermando sus posibilidades comerciales y de desarrollo, dado que su propuesta no tuvo continuidad. Trobat fue autor de patentes en 1880 y 1885 y participó en la exposición industrial y técnica de Vilanova y La Geltrú, en 1882, un año antes de la valenciana. Por aquél tiempo, Trobat tenía un gran taller en la calle de Isabel la Católica número 7 (después 9-11), ocupándose del modo de obtener mueble curvado y registrando una patente y una mejora de patente. Hacia 1890 la denominación era la de “Sempere, Trobat y Cía” y finalmente en esa década se estableció en la misma dirección, quizá adquiriendo el establecimiento, Joaquín Lleó.

La particularidad de Trobat fue construir para sillas y sillones -estos con los apoyabrazos también curvados- un refuerzo en dos partes con forma bifurcada para la unión de las patas delanteras y montar dos aros en los laterales para unir las patas delanteras con las traseras, lo que daba solidez a los asientos. También destacaba el ostentoso contrachapado de madera, que solía ser continuo, para el respaldo y el asiento, por tanto, también curvado, sustituyendo la ardua y costosa tarea de elaborar la rejilla. En ocasiones en sus muebles se encuentra inscrita la procedencia con las palabras «Trobat y Ca. Valencia. Privilegio».





En cualquier caso, sí son antiguas de Trobat las sillas de la centenaria Tienda de las Ollas de Hierro de Valencia.

Es muy probable que las sillas del Café España de Valencia inaugurado en 1886 fueran de José Trobat según lo que él llamaba el sistema “reformado”, en una adición a la patente del año 1885 en la que las patas traseras y el respaldo de la silla se construían con piezas de ebanistería y no curvadas. En cualquier caso, sí son antiguas de Trobat las sillas de la centenaria Tienda de las Ollas de Hierro de Valencia.



Otros lugares en que se encontraban sillas de Trobat son, en Valencia, (Pintor Sorolla, 5) en la tienda de tejidos de Enrique Miralles, así como en el hotel París de Oviedo https://muebledeviena.com/2024/11/07/las-sillas-del-hotel-paris-de-oviedo/.
