La silla nº 30: el “principio Kohn”.

Un  problema de la silla nº 14 de Hermanos Thonet y de otros fabricantes  -y de la mayoría de las otras sillas de madera curvada- era que, por su estructura, con el uso se debilitaban las conexiones de las patas traseras con el asiento, particularmente si el usuario tenía por costumbre balancearse sobre dichas patas. En los cafés las sillas sufrían mucho desgaste y podían quebrarse.

La práctica solución de Thonet frente a este problema, introducida en torno a 1875, consistió en añadir, opcionalmente para el comprador en la nº 14, unos arcos de refuerzo laterales que unían el respaldo con el asiento -ahora con un total de ocho piezas de madera curvada en vez de las seis del modelo original-, modificando la estética de la silla, porque rompían la continuidad lineal de las piezas curvadas, pero mejorando su solidez.  Una silla nº 14 con el aditivo de dos refuerzos laterales no era tan bonita pero era más sólida.

Este recurso no era sólo una cuestión puntual pues Hermanos Thonet tenía muchos modelos en el catálogo que se servían de fábrica directamente con refuerzos laterales como los números 1 a 7, 11, 12, 13, 16, 17, 22, 24, 25, 26, y 27 ilustrados en el catálogo de 1891. Es interesante observar cómo, en no pocas ocasiones, en la bibliografía y en la internet, la representación gráfica de la silla nº 14 de Thonet se hace con un ejemplar que presenta refuerzos laterales, -que eran opcionales en este modelo-, sin que se extraiga ninguna consecuencia estética o económica al respecto.

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Sillas nº 14 de Hermanos Thonet. A la derecha con refuerzos laterales. Fotografías de Dieter Staedeli.
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Dibujo de catálogo con refuerzo lateral.

El 5 de octubre de 1877 la casa Jacob & Josef Kohn de Wsetin, en Moravia, que inicialmente había copiado todos los modelos clásicos de Thonet, introdujo una solicitud de patente en Viena, que le fue concedida, llamada “quadruple unión directa del respaldo y el asiento”.

A esta patente se hace referencia en diversos textos de la firma como el preámbulo del Catalogue spécial pour la France, de 1904: “Des nombreux brevets et privilèges spéciaux accordés à notre Maison, nous ne signalerons que… la quadruple jointure directe (sans les petits pièces superposées) des dossiers au siège…”. También se menciona esta patente en una publicación de propaganda de 1902: ”[…] the firm Jacob & Josef Kohn took out their patent for the so called fourfold direct fastening of the back to the seat which transformed in the most tasteful and stylish manner the previous so unnatural connection by means of short and ugly braces. This fastening continues to this day unsurpassed as a standard and since the patent lapsed has been taken up and copied by all factories” [Julius ECKSTEIN, (Ed.), First Austrian Bentwood Furniture Company Ltd. Jacob & Josef Kohn, Wien: Historisch-Biographisher Blatter, 1902, p. 9].

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Dibujo de la patente de 1877. Archivo de Peter Ellenberg.

La patente en cuestión consiste en el procedimiento de mantener el arco formado por la pieza de las patas traseras como interior del respaldo e introducir por la parte exterior de este una pieza entera curvada, conectada tangencialmente con el respaldo, cuyos extremos hacen las funciones de los refuerzos laterales. De este modo, el asiento quedaba unido al doble respaldo, más anatómico, en cuatro puntos, de ahí la denominación de la patente. Esta solución, aplicada principalmente al modelo nº 30 de Kohn, no era en absoluto gratuita pues modificaba en el sentido de una mayor elegancia la estructura de la silla -un nuevo principio constructivo en realidad- y, teniendo las mismas piezas que una nº 14 -seis-, conseguía una mayor solidez y una mayor ergonomía del conjunto, algo con bastante sentido tratándose de una silla. En consecuencia, la silla nº 30 de Kohn, que representa la esencia de esta patente, más allá de la cuestión de su calidad estética, se debe comparar funcionalmente, no con una simple nº 14, sino con una nº 14 con refuerzos laterales, que está compuesta por  ocho piezas (las seis originales y dos más de los refuerzos).

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Silla nº 30 de Kohn.

Giovanna Massobrio y Paolo Portoghesi en la monografía la Seggiola di Vienna, se referían a este modelo nº 30 de Kohn -pero creyendo que era el nº 9 de Thonet como después explicaremos- con estas palabras, comparándola con la nº 8 de Thonet. La nº 8 era un antecedente de la 14, con asiento ovalado y capiteles en las patas delanteras. Dicen estos autores:

“[E]n la 8, suprimido el respaldo enrejillado, queda para sustituirlo únicamente un elemento arqueado que repite la curvatura del bastidor y se conecta a este lateralmente un poco por encima de la unión con el asiento; en la nº 9 la síntesis es más completa ya que la función del elemento arqueado se cumple con el mismo bastidor que forma las patas posteriores mientras una nueva pieza se coloca por arriba formando una conexión rígida entre respaldo y asiento que desarrolla la doble función de aumentar y modelar funcionalmente la superficie de apoyo de la espalda y de englobar en la estructura las piezas laterales de refuerzo aplicables opcionalmente a los modelos precedentes. La nº 9 constituye desde el punto de vista estético uno de los logros más altos de Thonet; con sólo seis piezas iguala en solidez y confort al modelo nº 8 … y la supera formalmente por la conexión lineal continua de las partes” [Giovanna MASSOBRIO, Paolo PORTOGHESI, La seggiola di Vienna. Storia dei mobili in legno curvato, Torino: Martano Editore, 1980, p. 25, traducción de Julio Vives. De los mismos autores, Casa Thonet, Bari: Editori Laterza, 1990, pp. 23, 24, 26 y 116].

La defensa que hacen estos autores de la nº 30 de Kohn (bajo el nombre de nº 9 de Thonet) va más allá pues consideran, a pesar de reconocer que presenta mayores problemas de producción que una nº 8 o una nº 14, que “resulta finalmente el hecho de que la nº 9 y no la nº 8 es el verdadero punto de llegada, el culmen de la investigación de Thonet…la mayor evidencia del principio de continuidad lineal” y añaden en tono de lamento: “su destino desafortunado desmiente a los defensores de la mecánica equivalencia de lo útil y de lo bello y comporta una nota patética en esta árida historia de barras de madera curvada”.

Una observación interesante desde la perspectiva de una valoración moderna de la silla. Pero el éxito comercial, como reconocen estos autores, y quizá por una cuestión de precio, correspondió a la nº 14. De hecho, la nº 30 era algo más cara que la nº 14, y en este aspecto no podía competir con esta ni siquiera en los propios catálogos de la casa Kohn. Esto debía ocurrir por la mayor dificultad en la producción de la pieza exterior del respaldo, de compleja configuración tridimensional y que hacía más difícil las operaciones de embalaje y montaje.  Ahora bien, en este punto hay que introducir la reserva de la comparación económica de la nº 30 con una silla nº 14 con refuerzos laterales, que aumentaban su precio, dado que esa es la equivalencia de funcionalidad entre una nº 14 y una nº 30. Desde este punto de vista, la nº 30 no sería mucho más cara que una nº 14 con refuerzos laterales: en el catálogo general de Kohn de 1900-1902 la nº 14 vale 6 k. (coronas) y la nº 30 7 k. pero los refuerzos laterales valen 0.60 k, por tanto la diferencia económica final, teniendo en cuenta la función y solidez  de cada silla, es de solo 0,40 k. Pero el éxito del consumo de la nº 14, frente a una más rara nº 30 en el mercado, corrobora esta impresión sobre la relevancia del precio.

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Tarjeta postal de un comedor con la silla nº 30 de Kohn.

Volviendo a Massobrio y Portoghesi, la identidad entre la nº 9 de Thonet y la nº 30 de Kohn es un tema un tanto intrincado. Estos autores pensaban que el modelo que estaban comentando elogiosamente era de Thonet porque se incluyó en el catálogo de esta Casa de 1911-1915, ocupando un número muy bajo que tenía entonces libre, el 9, y consideraban que había sido un modelo desafortunado por no encontrarse en otros catálogos de la fábrica de Viena y ser su producción exigua, pero realmente el modelo al que dedicaban alabanzas era el nº 30 de Kohn, patentado con éxito en 1877, dato este que los italianos probablemente desconocían por la sencilla razón de que los catálogos de Kohn, particularmente los antiguos, no eran divulgados. No se sabe por qué razón Thonet incluyó el modelo nº 30 de Kohn en su catálogo de 1911 como nº 9, teniendo en cuenta que este nº era un modelo histórico de silla muy diferente que había dejado de producir . A fin de cuentas la patente de Kohn ya debía haberse extinguido por el transcurso del tiempo y otros fabricantes imitaban en alguna medida el sistema de Kohn. Durante años Kohn había comercializado con éxito la silla nº 30 y otras que seguían el mismo principio constructivo. Igualmente sucede esta confusión de la nº 30 de Kohn con la nº 9 de Thonet del catálogo de 1911 en otros autores, como Renato de Fusco en su Historia del diseño, que siguiendo a Massobrio y Portoghesi reproduce el modelo nº 30 de Kohn a título de “nº 9” de Thonet, compartiendo, eso sí, los mismos elogios a las características del modelo [Renato DE FUSCO, Historia del diseño, Barcelona: Santa & Cole, 2005, traducción de Miquel Izquierdo de la edición italiana de 2002, pp. 83 y 89. Esta referencia a la “nº 9 de Thonet” procede probablemente del homenaje de Karl MANG en: Gebrüder Thonet A.G. (Herausgeber), Das Haus Thonet, Frankenberg: 1969, edición sin paginación, página interior con dibujos de modelos, modelo nº 20].

A esta técnica patentada de colocar una pieza exterior junto a la del respaldo propiamente dicho en los modelos de Kohn podemos convenir en llamarlo principio Kohn, por la incidencia estructural que tiene en las sillas que lo emplean, por su función práctica de sustituir los refuerzos laterales y por el hecho de que el sistema, atractivo visualmente, fue utilizado en un gran número de modelos, más de veinte, del fabricante de Moravia. Estos modelos son hoy muy populares entre los coleccionistas de mueble curvado, a saber, según dice el catálogo de 1900-1902: “Sillas, sillones y sofás de esta construcción (quadruple unión directa de respaldo y asiento- patente Kohn-) son remarcables por su especial solidez y están representados en este catálogo por los nos. 27, 28, 30, 30 ½, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 41, 44, 45, 46, 47, 55, 56 y 255”.

De esta lista destacaremos ahora la nº 255 sobre la que ya hemos hecho una entrada en el blog puesto que es la silla de Adolf Loos para el Café Museum de Viena y que también sigue el “principio Kohn”. La 30 1/2, también mencionada en la lista era un modelo de nº 30 más pequeño pensado para establecimientos públicos y medía 84 cm. de altura total con un asiento de 37 cm. de diámetro y una altura del asiento de 45 cm.

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Silla nº 30 1/2, cortesía de Lorène Vanini y dibujo del catálogo de Kohn de 1902.

Desde la perspectiva del análisis comparado de los modelos, la cuestión a considerar es que la silla nº 30 de Kohn, si no tiene exactamente el mismo nivel de economía y practicidad comercial que la intemporal  nº 14 de Hermanos Thonet, sí es un modelo que compitió realmente en condiciones ventajosas en algunos aspectos, al menos si se tiene en cuenta el inconveniente estético de los refuerzos laterales en la nº 14. Por su solidez, elegancia y también por su claridad conceptual -tampoco tiene ornamento- debería haber sobrevivido historiográficamente a la empresa que la patentó en su día, la Jacob & Josef Kohn, empresa que desapareció en Europa en los años treinta. En cualquier caso, es una silla anti-historicista diseñada en la época del historicismo y que forma parte de una evolución en las formas que merece ser valorada y reinterpretada, en un relato inclusivo que amplíe la visión más allá de la icónica nº 14. Una pieza, la nº 30 de Kohn, realmente interesante para la historia del mueble curvado y, por ende, también para la historia del diseño, a pesar de que no alcanzó el estatus canónico de la nº 14, silla que, tomando prestadas las palabras de Christopher Wilk, ha sido “cuasi deificada por el movimiento moderno” [Christopher WILK, Thonet: 150 years of Furniture, London: Barron’s, 1980, p. 33].

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