En este blog tenemos predilección por los interiores de cafés, restaurantes y otros establecimientos públicos de finales del siglo XIX y principios del XX. Casi siempre tienen un buen puñado de sillas de madera curvada del mismo modelo lo que da una sensación de orden y armonía muy oportuna para un lugar de esas características. Pero en ocasiones nos encontramos con «disonancias», es decir casos en que hay una combinación de modelos, deliberada o no, o se encuentran sillas «solitarias», que contrastan con el resto de las del mismo espacio. Hoy nos vamos a centrar en estas últimas. ¿Quizá en algún caso esa o esas sillas no deberían estar allí? Hay que tener en cuenta que a veces el vendedor no dispone de un número tan elevado de sillas del mismo modelo, es cierto.
El primer caso que queremos reseñar es el del comedor del modernista Hotel Alhambra de Palma de Mallorca. Existen al menos tres tarjetas postales del comedor con sillas diferentes pero en una de ellas se muestra con sillas de ebanistería -no curvadas- y al fondo de la imagen vemos una silla nº 77 de Hijos de D. G. Fischel que, realmente, no sabemos que hacía allí cuando se hizo la fotografía para editar la postal. La silla nº 77 de Fischel era una silla muy delicada con el respaldo en forma de candelabro y no era muy cómoda (todo hay que decirlo).


El segundo caso a analizar es el del Café (kávéház) del balneario de San Lukács, de Budapest. Junto a un grupo numeroso de sillas con respaldo de hoja de palmera encontramos el modelo nº 90 de Hermanos Thonet, una silla registrada que apareció en el catálogo de 1899. ¿Qué hace esa rara silla allí, en medio de las otras de estilo Art nouveau? Incomprensible.


Ya hemos tratado en este blog el modernista Café Emke de Nagyvárad (Oradea). Aquí sólo hemos de añadir que en el magnífico interior con las un tanto sofisticadas sillas nº 319 de J. & J. Kohn -cuya decoración hace juego con la de las mesas de billar- se ha escapado una probable nº 285 del mismo fabricante que, para ser sinceros, no pega nada con las otras. De nuevo, una silla solitaria que quizás no debería estar allí.


Otro caso de juzgado de guardia es el comedor del Hotel del Golf de Hyères. En este supuesto son tres sillas nº 41 de Hijos de D. G. Fischel -estupendas sillas por otra parte-, en medio de las nº 193 de Kohn con una hoja de palmera de especial diseño, registrado en 1903. Unas y otras no tienen nada que ver. ¿Cómo se les ocurre? Claro que quizá antes eran todas iguales y con el cambio se les ocurrió aprovechar las de Fischel. Pero las podían haber puesto en las habitaciones del hotel ¿no?


Por último -para no cansar- veamos el caso del Restaurant de la Granja de la Cooperativa de la Flor de Mayo de Cerdanyola. Hay, en general, en el luminoso espacio, unas sencillas sillas con tres barras en el respaldo que fácilmente podrían ser de Ventura Feliu que las hacía a montones y eran baratas. Pero por allí en medio vemos unas sillas -tres al menos- que en el respaldo llevan una pala ancha y, si lo apreciamos en detalle, tienen entre las patas la traba de Salvador Albacar, o sea son la nº 266 de su catálogo de 1911. ¡Qué desastre! Es verdad que el dibujo del respaldo en esas sillas es diferente del que sale en el catálogo pero la traba no deja lugar a dudas. Por cierto estas sillas de Albacar estaban también en el restaurante del Casino de l’Arrabassada, eso sí, dispuestas armónicamente todas del mismo modelo.

